Co400 / Casa

Casa Unifamiliar / Buenos Aires / 2013 / 170 m2 / Proyecto y Dirección de obra

 

“La combinación ideal del arte y la funcionalidad del espacio”

 

“Este proyecto es la conclusión de mis estudios. Mi primera tesis fue sobre las casas chorizos, soñaba con tener una casa chorizo, aunque no tenga mucho de casa chorizo tiene el típico patio lateral. Mi segunda tesis fue sobre paredes pintadas y luego la restauración de un edificio antiguo. Apliqué todo lo que me gustó, con un presupuesto acotado”

Arq. Céline Mignot

“Es una obra que funciona muy bien en su interior desde el punto de vista de la aislación acústica y térmica y además aporta belleza al espacio urbano. Como arquitecta creo que debemos brindar obras lindas a la ciudad y esta obra es de esas que tranquilizan la conciencia. Con un presupuesto acotado, este proyecto se ha optimizado al máximo”

Arq. Luciana Porta

En el barrio de Colegiales, Ba75 | Atelier de Arquitectura transformó una antigua casa chorizo, proyecto soñado por una de sus socias quien además es propietaria de la misma, la arquitecta francesa Céline Mignot. La obra combina el arte urbano con la idea de aprovechar al máximo los espacios y el ahorro de energía.

Con el proyecto bien definido, la obra se inició desde adentro hacia afuera. La transformación de los ambientes fue completa, incluyó una ampliación en la planta superior pensada en un lenguaje arquitectónico bien moderno basado en la sustentabilidad como principio creador.

El desafío era grande, la casa chorizo original fue pensada y diseñada en un terreno angosto, de 7m de ancho por 14 metros de largo, donde se implantaron varios ambientes chicos, con variación de niveles y escasa ventilación.

El punto de partida fue rescatar los detalles interesantes de la construcción: las tres carpinterías del frente y las dos que estaban en el living con sus respectivos bitró, la bovedilla, y lo más importante: mantener la huella, logrando que a través del patio lindero al living y la cocina se pudiera mejorar la ventilación de la casa y aprovechar más la luz del día.

El ambicioso plan debía contemplar un hogar para cinco habitantes, un matrimonio y sus tres hijos, con un cuarto para cada uno, dos baños completos, y además, como si todo eso fuera poco, un espacio donde poder recibir visitas. Todo pensado desde un enfoque sustentable, en la búsqueda constante del ahorro de energía.

Todas las habitaciones y la ampliación en la planta alta se hicieron en base a una envolvente térmica, donde la incidencia de los cambios de temperatura fuera reducida a la mínima expresión. En las habitaciones se hizo una doble pared con placa de yeso y lana de vidrio para aislar al máximo del exterior. En ese mismo camino, se desarrolló la extensión. Se aisló toda la envolvente y para el piso se hizo una doble losa dejando una cámara de aire de 40 cm, que se aprovechó para pasar todas las instalaciones, en las aberturas de aluminio se colocó doble vidriado hermético y un sistema de persianas que se levantan al máximo cumpliendo la función de toldo para brindar sombra, fundamentalmente en verano.

Otro detalle de la obra de extensión fue el método de construcción en seco, elección que aceleró los tiempos y no cargó tanto peso a la antigua estructura de la casa chorizo, que no estaba preparada para soportarlo. Por esto también, sólo se construyó sobre una parte de la terraza, dejando libre el margen norte para permitir el ingreso de mayor corriente de aire y de luz solar.

La cocina y el comedor, por ser los espacios más ruidosos, se ubicaron hacia la calle. El living está ubicado en segundo plano con comunicación directa al patio, conformando un ambiente único e ideal para disfrutar en el verano.

La conservación del patio lateral, principio de las casas chorizos, fue determinante para la arquitecta. También allí es donde se encuentra la parrilla, a un paso de todo, del living, la cocina y el comedor; muy práctico y cómodo a la hora de los asados familiares. En invierno, al estar encerrado y semi cubierto, ese mismo espacio puede ser utilizado a pesar de las inclemencias del clima.

El entrepiso, donde se dispusieron los cuartos de los chicos, es muy abierto por lo que si no cierran sus puertas, todos pueden verse y estar comunicados, punto muy importante para los padres. Para contar con privacidad, la arquitecta ubicó su cuarto en la planta superior.

En cuanto a los baños, se realizó un toilette en la planta baja, otro en suite del dormitorio principal y pegado, el otro baño completo. En el medio de estos dos baños se encuentra el lavadero. Un punto interesante es que no se ubicó al lado de la cocina, como se usa comúnmente, sino que se dispuso de manera tal que para trasladar la ropa no se tuviera que bajar y subir escaleras. Así, la ropa pasa de los baños, a través de un canasto, directamente al lavadero, donde se lleva a cabo el lavado, secado y planchado, para luego ubicarla nuevamente en los placares. Esta decisión en una familia de cinco integrantes no es un tema menor, libera mucho un espacio muy transitado como la cocina, la cual cumple netamente con su función.

El turno del arte quedó para el final. El frente, bombeado, muy asimétrico, con ventanas altas, no se podía modificar. Por esto, la decisión de darle paso al trabajo de un artista para estampar su obra llegó como último recurso y terminó siendo la característica distintiva del proyecto. El mural “Alicia y el conejo porteño”, de la artista Céline Hitier, invadió la fachada. Es un homenaje a todos los aventureros que dejaron su país de origen para descubrir un mundo maravilloso en búsqueda de un sueño, como lo hizo la arquitecta francesa Céline Mignot.

Con esta pincelada La Casa de Alicia se convirtió entonces en el centro de atracción de Colegiales. Porque todo entra por los ojos, porque la gente pasa y se queda mirando, observando y comentando qué linda es, qué gran trabajo.

http://www.celinehitier.com/alice-y-el-conejo/

Co400 / Maison

 

Maison Individuelle / Buenos Aires / 2013 / 170 m2 / Projet et Direction du chantier

 

“La combinaison bien pensée de l’art et de l’espace”

 

“Ce projet est l’aboutissement de mes études. Mon premier mémoire était sur les maisons chorizo, je rêvais d’en avoir une, même si la maison d’Alice n’est pas exactement une maison chorizo, elle en a le typique patio latéral. Mon deuxième mémoire était sur le thème des murs peints et ma thèse finale sur la réhabilitation d’un bâtiment ancien. J’ai appliqué tout ce que j’aime, en respectant un budget serré.”

Arq. Céline Mignot

“Cette maison est très fonctionnelle. Elle a une bonne isolation acoustique et thermique et en plus, elle embellit l’espace urbain. En tant qu’architectes, nous devons faire de belles œuvres pour la ville et cette maison en est la preuve. Avec un budget restreint, ce projet a été optimisé”

Arq. Luciana Porta

Dans le quartier de Colegiales, Ba75 | Atelier de Arquitectura a transformé une ancienne casa chorizo, projet rêvé d’une des associées qui est aussi propriétaire de cette maison, l’architecte française Céline Mignot. La maison combine l’art urbain et l’optimisation des espaces ainsi que l’économie de l’énergie. Après avoir bien défini le projet, le chantier a commencé de l’intérieur vers l’extérieur. Toutes les pièces ont été modifiées en rez-de-chaussée avec une extension au 1er étage réalisée dans un langage moderne prenant en compte les contraintes liées à l’écologie.

Le défi était important, la maison originale (la casa chorizo) se trouvait sur un terrain étroit, de 7 mètres de large et 14 mètres de profondeur, avec de nombreuses petites pièces sur différents niveaux et un manque de ventilation.

L’objectif était de récupérer les détails intéressants de la construction : les 3 menuiseries en façade et les deux qui donnent sur le patio avec ses vitraux originaux, la « bobedilla » (le plafond en profilés métalliques et le remplissage de briques apparentes) et le plus important, conserver son implantation d’origine, avec son patio latéral en communication avec le living et la cuisine qui permet une meilleure ventilation de la maison et qui permet aussi de profiter d’une meilleure lumière pendant la journée.

Le projet était ambitieux. Il devait prendre en compte le nombre d’habitants soit 5 occupants, un couple avec ses trois enfants, avec une chambre pour chacun, deux salles de bain complètes et en plus un espace pour pouvoir recevoir des visites. Tout a été pensé avec un objectif écologique, à la recherche constante de l’économie de l’énergie.

Toutes les chambres et l’extension au premier étage ont été conçues avec une enveloppe thermique, où les différences de température se réduisent au minimum. Dans les chambres, une double paroi en placoplâtre et laine de verre pour isoler au maximum de l’extérieur. L’ensemble a été isolé, toiture, parois ; au sol, a été réalisé un double plancher avec un vide de 40 cm qui permet de passer toutes les installations sanitaires ; les huisseries sont en aluminium avec double vitrage et un système de volets ouvrants qui permettent l’ombre nécessaire en été. Un autre intérêt de cette maison est la méthode de construction à sec, un choix qui a permis de réduire les temps de réalisation. C’est un système léger qui a permis de ne pas surcharger la construction existante. L’extension se trouve le long du mur mitoyen gauche, laissant libre la moitié du terrain droit contenant le patio avec un dégagement sur la rue orienté plein nord, permettant de laisser toujours entrer le maximum de lumière et une meilleure ventilation. La cuisine et la salle à manger se trouvent sur la rue et sont par conséquent plus bruyants. Le séjour se trouve en deuxième plan en communication directe avec le patio, formant une unique pièce idéale pour l’été.

La conservation du patio latéral, une des bases de la casa chorizo, a été un must pour l’architecte. C’est là aussi où se trouve le barbecue, proche du séjour, de la cuisine et de la salle à manger ; très pratique et commode au moment des barbecues familiaux. En hiver, se trouvant entre 4 murs et avec une partie semi-ouverte, ce même espace peut aussi être utilisé malgré les intempéries.

Le demi-niveau où se trouvent les chambres des filles est très ouvert et permet si on ne ferme pas les portes des chambres de tous se voir et d’être tous en communication, choix très important pour les parents. Pour plus d’intimité, l’architecte a situé sa chambre au dernier étage.

Pour les sanitaires, un cabinet de toilette a été réalisé au rez de chaussée, un autre en contigü à la chambre principale et, au même étage, une dernière salle de bain complète pour les enfants. Entre les deux salles de bain se trouve la buanderie. Un point intéressant est qu’elle ne se trouve pas à côte de la cuisine, comme c’est le cas en général, mais elle se trouve à un endroit stratégique pour éviter de monter et descendre constamment le linge. Ainsi, grâce à des paniers, le linge passe des salles de bains à la buanderie, où s’exécutent les tâches de lavage, séchage et repassage pour ensuite être rangé dans les différents placards des chambres. Cette décision dans une famille de 5 personnes est importante, et libère un espace précieux dans la cuisine, pièce utilisée quotidiennement et qui fonctionne parfaitement.

La place de l’art a été laissée pour la fin. La façade existante, avec un enduit irrégulier, très asymétrique, avec de grandes fenêtres, ne pouvait pas être modifiée. La décision a été prise de laisser l’artiste Céline Hitier s’exprimer librement. Le mur peint « Alice et le lapin portègne », ainsi nommé, a envahi la façade. C’est un hommage à tous les aventuriers qui ont quitté leur pays d’origine pour découvrir un monde merveilleux à la poursuite d’un rêve, comme l’a fait l’architecte Céline Mignot.

Avec cette création picturale, la maison d’Alice est devenue une des attractions du quartier de Colegiales. De plus en plus nombreux, les passants s’arrêtent, l’observent avec curiosité et intérêt, et souvent commentent le travail créatif en appréciant l’esthétique de l’ensemble et son originalité.

http://www.celinehitier.com/alice-y-el-conejo/

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